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La contaminación no cesa en Chacra de la Merced

 

Pese a una resolución judicial, el río Suquía sigue contaminado por efluentes cloacales. La mitigación todavía no se cumple.
En julio del año pasado, la Justicia provincial resolvió que la Municipalidad de Córdoba y el Gobierno provincial debían poner en marcha un plan de mitigación por los efectos en la población de la contaminación que produce la planta de tratamiento cloacal de Bajo Grande. A 10 meses de esa resolución, la situación en el lugar no cambió: el río Suquía sigue contaminado y los vecinos denuncian que no se llevaron a cabo las medidas que se habían ordenado.
El juez Federico Ossola, en el marco de una denuncia presentada el 4 de junio de 2010 por el Centro de Derechos Humanos y Ambiente (Cedha), ordenó el año pasado que el municipio y la Provincia realicen un mapa sociodemográfico y encuestas de factores ambientales de riesgo para determinar la población afectada por la contaminación hídrica.
Ese mapa debía permitir la elaboración de un diagnóstico de base para todas las enfermedades, discriminando patologías producidas por la contaminación del agua y casos detectados para verificar la prevalencia y supervivencia.
También debía servir para crear una base de datos de acceso público de las patologías detectadas en la cuenca y para especificar las medidas de vigilancia epidemiológica adoptadas en la zona de emergencia.
Al mismo tiempo, se debía instalar de forma inmediata un cordón sanitario preventivo entre el kilómetro 2 y el 12 del camino a Chacra de la Merced, en el este de la ciudad de Córdoba. También había que realizar la demarcación y el cerramiento de la zona como peligrosa, control de malezas en las adyacencias de la planta, limpieza de obstáculos a lo largo del curso del río para evitar zonas de aguas quietas y la distribución de agua para riego y brebaje de animales en aquellos lugares donde no cuentan con agua potable.
La resolución de Ossola fue tomada tras los resultados de los peritajes realizados entre 2011 y 2012 sobre el funcionamiento de la planta de Bajo Grande. Allí se detectaron problemas tanto en el tratamiento de los efluentes cloacales como en los equipos que realizan los procesos.
En una recorrida que realizó La Voz del Interior la semana pasada, se detectó que no se tomó ninguna de las medidas ordenadas por Ossola.
Álida Weht, vecina de Chacra de la Merced y miembro de la ONG Las Omas, sostuvo: “Se hizo solamente el relevamiento socioeconómico con asistentes sociales de la Secretaría de Desarrollo Social municipal. La Provincia también hizo un relevamiento, mucho más rápido y liviano. Pero después de los relevamientos, no se tomó ningún tipo de medida. Sigue todo igual o peor”.
La mujer aseguró que sólo hay un médico en el dispensario de la zona, y que inclusive por un mes no hubo personal.
En el recorrido, este diario pudo comprobar que no se realizó la limpieza de malezas, ni la señalización, sigue habiendo aguas quietas y no se cerraron las costas. Todo está como hace 10 meses.
José Valdez vive junto a otras cuatro familias pegado al río. Hay casi una decena de niños viviendo al lado de un canal estancado, las aguas del Suquía y basura que arrastró las últimas crecidas. Entre los desperdicios, hay blisters con sus medicamentos intactos.
“Los chicos sufren problemas gástricos, respiratorios y sarpullidos”, comentó el hombre, que se intoxicó por comer berro extraído de las costas del Suquía. En los sectores donde el agua está embalsada, las burbujas de gas metano aparecen por todos lados.

Mejora posible
El biólogo Federico Kopta, del Foro Ambiental Córdoba, junto con Virginia Pedraza, Agustín Luna, Cristian Tosco y Daniela Arán de Fundeps también recorrieron la zona.
“Nos quedaron varias sensaciones: primero, que toda la contaminación que se realiza sistemáticamente desde Bajo Grande no puede quedar impune. Segundo, que con un poco de presencia del Estado para gestionar y controlar, las condiciones del lugar mejorarían mucho”, sostuvo Kopta.
“El río luce contaminado por efluentes cloacales, tanto por el color del agua como por los sedimentos grisáceos, y se visualizaban sólo una o dos especies de algas”, describió el biólogo.


 

 

Fuente: La Voz del Interior